Esta semana hemos asistido al ERP Summit de Madrid, uno de los eventos de referencia del sector del software de gestión empresarial.
Como era previsible, la inteligencia artificial fue la protagonista de buena parte de las ponencias, demostraciones y conversaciones. Agentes, automatizaciones, asistentes inteligentes, nuevos modelos de interacción y herramientas capaces de ejecutar procesos de forma autónoma aparecieron repetidamente a lo largo de la jornada.
Más allá de las novedades tecnológicas, sin embargo, hemos vuelto con algunas reflexiones al AVE (que no nos ha dejado tirados, alegría) que creemos que afectarán directamente a la forma en que las empresas gestionarán su información durante los próximos años.
La inteligencia artificial deja de ser una funcionalidad
Durante mucho tiempo, la inteligencia artificial se ha presentado como una funcionalidad adicional: una herramienta para redactar textos, generar informes o responder a preguntas.
La sensación que tuvimos en el ERP Summit es diferente porque la IA comienza a plantearse como una capa transversal capaz de conectar información y acción. Ya no se trata sólo de obtener una respuesta, sino de poner en marcha procesos, consultar distintos sistemas y ejecutar tareas dentro de la organización.
Esta evolución plantea una pregunta importante: ¿dónde debe vivir esa inteligencia?
Dos visiones sobre el futuro de los sistemas empresariales
Una de las ideas que más nos ha llamado la atención es que el sector parece avanzar hacia dos visiones distintas.
La primera es la de los fabricantes de software empresarial. En este modelo, la inteligencia artificial forma parte del propio ERP. Los datos, procesos y agentes conviven dentro de un único ecosistema controlado por el fabricante.
Es una propuesta lógica. Facilita la implantación, simplifica la seguridad y permite ofrecer una experiencia más integrada.
La segunda visión está más abierta. Aquí la inteligencia artificial no pertenece a una aplicación concreta, sino a la organización. Los agentes interactúan con varios sistemas a la vez: ERP, CRM, plataformas de comercio electrónico, herramientas documentales, sistemas logísticos o aplicaciones de marketing.
En este escenario, el ERP sigue siendo una pieza fundamental, pero deja de ser el único centro de gravedad de la información.
Probablemente ambas aproximaciones coexistirán durante mucho tiempo. La cuestión es cuál va a acabar dominando en aquellas empresas que trabajan con múltiples herramientas y proveedores.
Las APIs se convierten en un activo estratégico
Desde DeMomentSomTres tenemos una mirada particular sobre este debate. Nosotros no desarrollamos ERP. Nuestro día a día consiste en integrarlos con otros sistemas, automatizar procesos, conectar datos y eliminar duplicidades de información.
Por eso, una de las conclusiones más claras que extraímos es que la calidad de las APIs y la capacidad de integración de los sistemas será cada vez más determinante. Por muy avanzados que sean los agentes de inteligencia artificial, necesitarán acceder a información fiable y ejecutar acciones sobre los distintos sistemas de la empresa.
Conceptos como los servidores MCP, presentes en diversas conversaciones del congreso, apuntan precisamente en esa dirección: crear mecanismos estandarizados para que los agentes puedan interactuar con las aplicaciones empresariales de forma controlada y segura.
Para las empresas, esto significa que la apertura y conectividad de sus sistemas serán tan importantes como las funcionalidades que incorporen.
El reto no es sólo tecnológico
A pesar del entusiasmo que genera la inteligencia artificial, muchas de las conversaciones también pusieron sobre la mesa aspectos menos visibles pero igualmente importantes: la calidad de los datos, la privacidad, la gobernanza de la información y la gestión del cambio siguen siendo factores críticos.
Los agentes pueden ejecutar procesos, pero antes es necesario definir qué procesos existen. Pueden consultar datos, pero estos datos deben ser coherentes. Pueden tomar decisiones, pero las organizaciones deben definir los límites y mecanismos de supervisión.
En ese sentido, la transformación no es sólo tecnológica. También es organizativa.
La próxima batalla: ¿quién gobernará la capa de inteligencia?
Quizás la reflexión más interesante que nos hemos llevado de Madrid es que la competición no será únicamente entre fabricantes de ERP. La cuestión de fondo es quién acabará controlando la capa de inteligencia de las organizaciones.
Los fabricantes quieren incorporar la IA dentro de sus plataformas. Los grandes proveedores tecnológicos impulsan a agentes cada vez más transversales. Al mismo tiempo, muchas empresas querrán mantener cierta independencia y evitar que todo el conocimiento del negocio dependa de un único ecosistema.
Aún es pronto para saber qué modelo va a acabar imponiéndose. Lo que parece claro es que la capacidad de orquestar sistemas distintos, compartir información de forma segura y gobernar los flujos de datos será un factor cada vez más relevante.
Una conclusión para las empresas
Si alguna conclusión práctica nos llevamos del ERP Summit es que la preparación para la inteligencia artificial no comienza con los agentes.
Empieza con los datos.
Empieza con procesos bien definidos.
Empieza con sistemas capaces de comunicarse entre ellos.
Y comienza con una arquitectura tecnológica que permita evolucionar sin quedar atrapada en una única plataforma.
La inteligencia artificial avanza muy rápidamente. Pero su valor real seguirá dependiendo de la misma pregunta que lleva años acompañando a cualquier proyecto de transformación digital: ¿cuán bien está conectada la información de tu empresa?
